
Sus primeros años
Brando nació en Omaha, Nebraska, en 1924. Su madre era una artista vinculada al teatro amateur que incluso fue mentora de un joven Henry Fonda. El alcoholismo en el hogar hizo que su infancia fuera turbulenta.
A Brando le costaba estudiar y finalmente fue expulsado de la academia militar. En 1943, se mudó a Nueva York siguiendo a su hermana Jocelyn para dedicarse a la interpretación. Sabía que tenía que funcionar; era todo lo que sentía que podía ofrecer.
«Admiro el talento de Marlon, pero no envidio el dolor que lo creó». – Anthony Quinn
Sus comienzos profesionales
Brando estudió con la influyente profesora de interpretación Stella Adler en Nueva York, donde conoció el método interpretativo, un estilo que más tarde ayudaría a popularizar.
Debutó en Broadway en 1944, pero su gran oportunidad llegó en 1947, como Stanley en «Un tranvía llamado Deseo». Tennessee Williams quedó cautivado por la interpretación de Brando, aunque difería del personaje original.

Brando debutó en el cine en «Hombres» (1950), como un veterano de guerra paralizado. Para prepararse, pasó semanas en un hospital de veteranos observando a los pacientes y aprendiendo a vivir en una silla de ruedas.
Sus años dorados
Cuando comenzó la producción de la adaptación cinematográfica de «Un tranvía llamado Deseo», inicialmente se consideró a John Garfield para interpretar a Stanley. Cuando las negociaciones fracasaron, Brando asumió el papel que ya había hecho famoso sobre el escenario.
A pesar del magnetismo que aportó al personaje, Brando dijo más tarde que no estaba satisfecho con su interpretación, pues sentía que no podía conectar con el humor de Stanley. La crítica y el público no estuvieron de acuerdo, lo que le valió la primera de sus ocho nominaciones al Óscar.
Brando también popularizó un nuevo estilo de masculinidad en la pantalla. Su sencillo look de camiseta y vaqueros convirtió lo que antes se consideraba ropa interior en prendas de uso cotidiano, ayudando a definir el estilo informal de la generación de posguerra.
Pronto convirtió las nominaciones en una victoria al ganar el Óscar al mejor actor por «La ley del silencio» (1954).

Su impacto cultural
A mediados de la década de 1950, Brando era uno de los actores más influyentes del mundo. Los jóvenes intérpretes lo idolatraban, incluido James Dean, mientras que su estilo inspiró a Steve McQueen y Paul Newman.
Su enfoque contribuyó a alejar a Hollywood de las interpretaciones teatrales y acercarlo a un estilo más crudo y de mayor profundidad psicológica.
Su declive
En 1961, Brando sustituyó a Stanley Kubrick como director de «¡El rostro impenetrable! después de que desacuerdos creativos obligaran a Kubrick a marcharse. Una vez que Brando tomó el control, la producción se retrasó y excedió el presupuesto, y el estudio finalmente sustituyó el final contra su voluntad.

La película marcó el inicio de una década difícil. Durante la década de 1960, Brando apareció en varias películas que fueron fracasos de taquilla y adquirió fama de ser impredecible y difícil para trabajar con él.
Su activismo
Brando también utilizó su fama para defender la justicia social. Habló abiertamente sobre el racismo y el colonialismo en una época en la que muchas figuras de Hollywood evitaban la política.
Asistió a la Marcha sobre Washington de Martin Luther King Jr. en 1963, apareció en un mitin del Partido de las Panteras Negras en 1968 y abandonó un proyecto cinematográfico tras el asesinato de King.

Cuando le preguntaron una vez por aceptar un papel, Brando respondió, según se cuenta: «¿Cómo puedo actuar cuando la gente se muere de hambre en la India?»
Su resurgimiento
El resurgimiento de Brando llegó con 'El padrino' (1972). Coppola luchó por contratarlo como Vito Corleone pese a las dudas del estudio sobre la fiabilidad de Brando.
Durante su prueba de cámara, Brando se oscureció el cabello con betún para zapatos y se rellenó las mejillas con algodón para crear la apariencia de bulldog del personaje.

La interpretación revitalizó su carrera y le valió un segundo Premio de la Academia. En uno de los momentos más famosos de la historia de los Óscar, Brando rechazó el premio y envió a la activista indígena estadounidense Sacheen Littlefeather para declinarlo en protesta por la representación de los pueblos indígenas en Hollywood.

Sus controversias
Sería negligente no reconocer la controversia que rodeó su película de 1972 'El último tango en París'. Su coprotagonista, Maria Schneider, sufrió un profundo trauma durante el rodaje, y ambos actores dijeron más tarde que habían sido manipulados por el director Bernardo Bertolucci.

Desde entonces, el incidente ha pasado a formar parte de una conversación más amplia sobre el consentimiento y las dinámicas de poder en la industria cinematográfica, y Schneider posteriormente abogó por una mayor protección en el sector.
Su legado
El talento de Brando transformó la actuación moderna. Sus interpretaciones crudas y psicológicamente complejas influyeron en generaciones de actores y cambiaron para siempre el estilo de Hollywood.
Fue el ídolo de James Dean y, como dijo célebremente Jack Nicholson:
«Todos somos hijos de Brando».
Desde redefinir la masculinidad en pantalla hasta popularizar la camiseta informal, Brando creó el modelo cultural de la estrella de cine rebelde, que más tarde encarnarían figuras como James Dean.
Durante los inicios de su carrera, muchos consideraban que Brando no era inteligente, pero la sutileza de sus interpretaciones demuestra su genialidad.
Más de dos décadas después de su muerte, Marlon Brando sigue siendo uno de los actores más influyentes de la historia del cine.
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